El viajar suele dejar siempre una huella en lo importante que es la experiencia de alguien. Lo que significa estar distante de un hogar hospitalario es lo significante de algo que se imprime en la visión de un ser. Para el Sol, el sur no dejó lo positivo que debió dejar, fue el viaje que siempre y nunca quizo, la tristeza disfrazada de alegría e incertidumbre. Pero eso dejó su marca y cual viento oriental, se fue para no volver. Y el norte da otra idea, otra perspectiva de lo que es esperar ante la oscuridad; lo atractivo vuelve con más magia que nada antes.
Y ahora es Helios quien habla, quien se manifiesta a través de las palabras que solo salen en el trasfondo de la tristeza. En blanco siempre estoy, ni bien ni mal, ni iluminado ni en tinieblas, tan sólo estoy; ahora bien, pocas veces aparece una luz que logra desestabilizar todo ese mundo y darle un sentido a su rumbo, y más mínimas las veces que demuestran darle magia a lo natural. En eso aparece el Mar, iniciando un nuevo círculo de pasiones muy dentro del alma, pasiones que ya no se muestran del mismo modo, cambiándolo todo. Creó un gusto, ideó la imitación de una esperanza, dio vida a lo inerte en mí. Tanto y más que se puede decir y declarar, pero prohibido estaba, y así lo entendía y resigando estaba, así debía ser.
"Y el Sol se une con el Mar"... largo fue el tiempo que los días esperaron para que ellos pudieran verse, nerviosismo y ansiedad? no lo sé, tan sólo debían verse; la amistad se corresponde con la presencia. Imprevista, impulsiva, curiosa, brillante, bella en su tristeza, hermosa en su alegría, imponente en su presencia, decidida en su andar, sincera en su hablar, y un mundo en lo amplio que es el Mar...atractivo al ser del Sol. Diferente de todo lo visto hasta ahora, coincidente con la esencia solar, tan sólo mágico y especial.
Y así como se juntan, separarse deben porque aún no es el momento de consolidar esa amistad. "El Sol se oculta, su mundo muere otra vez, y la tristeza de dejar su luz lo consumirá nuevamente"... y algo se peridó ahí, aquella noche dos almas se juntaron y la discordia producieron, el Mar no está calmo y en su fuerza mucho puede hacer, el Sol busca darle paz y arrancar alguna sonrisa para recuperar su estabilidad. No habrá luz hasta que el Sol pueda reflejarse en el mar de nuevo, brillar junto a ella, tan sólo ser.
Un manifiesto nace, un gusto continúa, un recuerdo vive, y tu dulzura en mis ojos se mantiene. Sin esperar más que tu sonrisa y la continuidad de lo que amicalmente hemos llevado, me mantengo aquí, a lo lejos, mirandote en tu inmensidad. Helios aún tiene mucho que brindarte, vive lo suficiente para que la luz que guardas sea devuelta, el tiempo dirá cuando. Esperaré.
"...y aquella vez el Sol vio hacia el Mar, y su reflejo presenciaba encandilado. Era él mismo, brillando mil veces más...y lejos de envidiarse...sonrió..."
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