Era como volar. Una sensación extraña recorría todo mi cuerpo y se mantenía en suspenso. Sí, era como volar. Emoción, temor, alegría, vida. Sólo me dejaba llevar a lo que deseaba tiempo antes. Quería demostrar mucho más pero en ese momento, era eso lo que podía hacer, y de esa manera sellar algo importante. Nunca más, una acción diferente volvió a emocionarme tanto. La estaba besando por primera vez, y era como volar.
Atardecía, era un día de abril con calor menguante, un parque, gente, ella, yo. Había aceptado quedarse conmigo toda la tarde y la llevé a pasear. Esta vez no había enfermedad de por medio, era una tarde que tenía que salir bien y sí, estaba nervioso, pero cuando me hablaba, todo podía estar en calma. Una señora vendiendo rosas me difamó y la escuché reir por más de media hora, y no sería la primera vez que la veríamos tampoco. Sentados cerca a la fuente, me acerqué a ella y le dije que todo estaría bien, sólo podía sonreir.
Salimos de ahí y el museo estaba cerca, y en su anfiteatro nos sentamos a ver el pasar de las horas. Seguía atardeciendo y pensaba que en algún momento se iría, pero no llegaba aquel instante, y la calma era más grande todavía. Se abrazó a mí, tomó de mi mano y sus dedos se entrelazaron con los míos. Muy cerca, siempre cerca. "Quieres ser mi enamorada?", era lo clásico, pero no venía a mi mente. Sólo, me acerqué, ella me miró, y la emoción inició. "Me encantas, tú me encantas", eso es lo que mi alma dejó ir. Una mirada y una sonrisa. Ella estaba a mi lado. Un abrazo que nunca termina. Estaba volando.
La noche llegaba y ella no se iría. Tomaría de su mano por primera vez y la llevaría conmigo a ver la ciudad de una manera diferente. Ya no estaríamos solos, ella me tenía a mí, y no la defraudaría. Pisco sour. Una conversación con una promesa. Honesto, siempre con la verdad; sincero, siempre hablarte con el corazón. Tú me mirabas y nació esa frase que se convirtió en uno de mis recuerdos mas hermosos: "Eres todo lo que quiero". Y ella era lo que yo quería. En ese momento me di cuenta de lo hermosa que era. Esa sería la primera vez que me sorprendería, porque ya perdí la cuenta de cuantas veces, con solo mirarla, me he vuelto a enamorar.
La noche acababa y ella tenía que irse a casa. Sus besos seguían haciéndome volar. Su mano era segura, no había duda en que era lo correcto, no existiría nunca más un remordimiento. La quería y hoy la amo. Nunca un abril sería igual. Hoy esto es un recuerdo, la memoria del mejor día de mi vida.
Recuerdas?...